Nuevamente tuve que viajar para ir al control con las doctoras del centro de Investigación. Por el momento y todo lo relacionado con el cáncer de Seno va bien. Pero están pendientes de lo que pueda pasar con el tamoxifeno y sus efectos secundarios.
Siempre me alegra viajar pero este vez fue todo muy diferente. Estaba tan triste que realmente no disfrute mi estancia en Bogotá.
Luego de la cita médica me fui a los Héroes para ver si podía desayunar-almorzar a eso de la 1 de la tarde y luego deambule por el centro comercial y tome café. Estaba tan cansada que no podía sentarme o me quedaría dormida. Así que me tomé un expreso y estuve conversando con la chica que atendía el local ya que no había casi nadie en el lugar.
Por un largo tiempo me sentí perdida. No quería estar allí pero tampoco quería volver.
Me sentí desgarrada por dentro.
Afortunadamente me había descargado algunas películas de Netflix y mientras esperaba el momento de abordar pude ver alguna.
En el avión de venida había un cachorro de una raza mediana y estaba algo ansioso pero su dueña lo supo manejar. Aún así pensaba en que era tan molesto como un niño pequeño, pero con la diferencia de que muchos no se quejan por los niños.
Eso me hizo pensar en Betho, creo que después de estos meses, no he podido superar su perdida. Me hace falta y no soy capaz de remplazarlo.
En algún momento pensé en como el Amor podía doler tanto sin dejar de ser el mismo. Acaso es así como el Amor se convierte al final en odio? Cuando duele tanto que sencillamente el instinto de supervivencia hace un click y pasamos a modo defensivo?
Las ausencias siempre han sido una constante a lo largo de toda mi vida. Y aún sigo aquí.
No entiendo como... pero sigo, colocando un pie delante del otro cada día.