Llegó la cita médica luego de mi última aplicación del medicamento para el estudio. No hubo ninguna novedad, todo estaba bien.
De ahora en adelante debo continuar tomando las pastillas de Tamoxifeno (las inicié en diciembre) que es una terapia hormonal y se administra siempre y cuando el tipo de cáncer de seno tenga receptores positivos como es mi caso. Lo que hizo que el cáncer pudiera desarrollarse es que mi tipo de cáncer tiene receptores que se adhieren al estrógeno y la progesterona lo que les ayuda en su crecimiento. El Tamoxifeno impide que estos se puedan adherir, por lo tanto a multiplicarse.
Los riesgos de tomar este medicamento son pocos pero muy preocupantes, desde una trombosis hasta un accidente cerebrovascular. La única recomendación que recibí por parte de mi doctora era tomarla siempre a la misma hora, hacer mucho ejercicio y mantener una dieta saludable.
Luego de todo eso, te dan unas palmaditas en la espalda y “nos vemos en 3 meses”.
Así que... esto no ha terminado. Aún estoy en tratamiento.
Una vez más organice mis tiempos y aunque ya estaba caminando dos horas al día, toda la situación actual me impide volver a salir. Mis caminatas se convirtieron en ejercicios cardiovasculares en casa que cambio día a día. Entre el Yoga y esas rutinas, procuro como pidió la doctora, mantenerme activa.
Mi estado de ánimo parece una montaña Rusa y es desesperante. Procuro no tomarme nada personal para no empeorar la situación. Igual la vida continua y solo dejo pasar mis días tristes.