15 de Octubre. Luego de un mes de haber tenido la cirugía, han decidido enviarme a radioterapia, ya que quieren evitar que el cáncer regrese. Eso lo determina la biopsia porque es la que decide si se debe seguir a este proceso o no. En mi caso dio positivo, así que luego de pedir las autorizaciones correspondientes he ido a ver a mi próximo médico a cargo.
En esta oportunidad debo ir al Hospital de la Universidad Javeriana. Mi médico el doctor Sánchez ha decidido que debo tomar 32 sesiones, cinco por semana para un total de mes y medio con descanso los fines de semana. Estas sesiones van acompañadas por la infusión de pembro y además por psicología y fisioterapia.
Mi fisioterapeuta es optimista, entusiasta y caótica también, que te repiten constantemente que no tienes nada y que estás curada pues Dios todo lo puede y las palabras terminan de confirmar su enorme poder en la Tierra. Ya se aprendió mi nombre pero yo el suyo no... para la próxima debo tenerlo presente. Al fin y al cabo, estaré con ella 10 sesiones.
Con el tema del dolor puedo decir que disminuyó en un 80% cuando me quedo quieta, pero con ciertos movimientos esta al 70 y a veces al 80% y claro, aún hay cosas que no puedo hacer por la debilidad, como el grabado por ejemplo. Así que por el momento y para que no me toque ir tantas veces, hago los ejercicios en casa. Yo solo quería ir una vez y no volver, total puedo hacerlos sola. Pero no... ella decidió verme allí más días.
Sobre psicología... está en pendiente.
Mañana viernes tengo la cita para la prueba de radioterapia. Esta prueba consiste en pasarlo por una máquina en la que te sacan unas hermosas fotografías de la zona que debe irradiar. De acuerdo a los resultados y las lecturas, te colocan en una u otra máquina. Que sea en una u otra depende de la no afectación a los órganos cercanos a la zona irradiada, en mi caso, pulmón y corazón.
Para poder acceder a esa cita tuve que asistir a una entretenida charla por teams en donde reciben a los pacientes nuevos, ya sea que apenas inician su proceso contra el cáncer o como en mi caso, le dan continuidad.
La primera parte fue muy divertida y pensaba en mi etapa de terrorismo psicológico. Una de las primeras imágenes que las doctoras colocaron en su presentación fue similar a esta, y la verdad me encantó:
Y así inicia la charla.
Mitos: en esta parte me he reído mucho, claro, una vez pasas por la quimio y te das cuenta de la cantidad de mentiras que te dicen los pseudo oncólogos, te puedes tomar esta parte de mitos con mucho más humor que la primera vez.
La doctora decía: La radioterapia se queda pegada en el cuerpo... en ese caso la Universidad puede esperar una demanda por parte de la ciudad por estar soltando a personas radioactivas en el transporte público. Si eso fuera cierto, debería retener a todos los pacientes durante todo el tratamiento y además en cuarentena total.
La otra que me pareció divertidisima es que si uno podía usar algunos electrodomésticos pues gente con una inteligencia superior había dicho que un paciente en radioterapia podría hacer estallar el horno microondas si llegaba a usarlo. En este punto, la que estallo de la risa fui yo y no llevaba ni 20 minutos de reunión.
Otra decía que si era posible mantener relaciones sexuales durante este proceso, ya que se temía que el hombre pudiera quedar estéril por mantener una profunda cercanía con la paciente. Me sentía escuchando sábados felices, ese programa de humor colombiano donde solo cuentas chistes, eran tan absurdas que si no fuera porque todos teníamos los micrófonos apagados, seguramente la reunión se hubiera alargado más por mis carcajadas. Ahora que lo pienso no se si los demás pacientes se estaban riendo... no podría asegurarlo.
Durante esas dos horas aparte de los mitos, nos explicaron con todo detalle como sería el tratamiento y que determina si eran 10, 20 o más sesiones. También vimos fotos de las máquinas y como sería el proceso que no son más de 5 o 7 minutos. Conclusión: me voy a demorar mucho más en llegar hasta allá, pasar a la ventanilla, desvestirme, ponerme la bata, sentarme en la bandeja, que lo que ellos se van a demorar en darme la dosis diaria.
Sobre los cuidados que fueron los últimos minutos si nos dijeron la importancia de NO USAR ningún tipo de sostén durante ese mes y la humectación con áloe o cremas no aceitosas, como tampoco exponer esa zona al sol o al calor. La piel estará muy sensible y solo se debe usar ropa de algodón. Si se siguen estas recomendaciones la piel tendrá opción de recuperarse durante los siguientes 6 meses. Eso sí, cambiará de tono, pero volverá a la normalidad luego de ese periodo de tiempo. Lo que no se es si el tatuaje que nos hacen y que ayudan a ubicar la zona durante todas las terapias, se quita o quedan allí para siempre. Total, solo son dos puntos.
Por el momento tendré que esperar y ver que sucede e ir resolviendo en el camino. Mañana tengo la cita de prueba, el lunes exámenes de sangre para el martes dar inicio de nuevo con el pembro.
Nuevamente... un día a la vez y con la agenda llena, pero de citas médicas: radioterapia, fisioterapia, exámenes de sangre, infusión y psicología.
Solo pido que me dejen tiempo para pintar, es lo que hasta ahora me ha ayudado a no perder la cabeza. Eso y mi música... ¡y a propósito de música!
Otra recomendación es llegar con música a las radioterapias, pues se debe estar muy calmado para que todo salga bien, y otro comentario gracioso de la doctora... si son rancheras, pues no le hace, traigan las rancheras en el celular (escrito no suena igual, fue muy divertido la forma en que lo dijo).
Ah y allí si dejan ir con cuidadores. Las doctoras les solicitaban a todos ellos (pues todos a la reunión virtual acudieron acompañados), ayudar con la lista de reproducción de los pacientes.
En un momento fue triste, pero sigo pensando que fue lo mejor para mí el haber estado sin cuidador. Hubiera enloquecido desde antes. Hubiera sido mucho más difícil de soportar todo esto.
El haber estado únicamente con mi hijo me obligó a levantarme, a hacer, a moverme y a no compadecerme y menos a limitarme por los miedos ajenos. Eso fue al final, una ganancia.
No siendo más, me voy a dormir. Mañana será otro día... con sus propios afanes.
