martes, 14 de abril de 2020

Reacción alérgica



Pasó la semana y llegué a la tercera semana y el final del primer ciclo. Para esta semana presenté igualmente una reacción alérgica al medicamento pero fue inmediatamente comenzaron a administrarlo. Apenas me lo suspenden, la reacción pasa. Así que para la cuarta semana me enviaron Loratadina y me administraron otros medicamentos que me ayudaron con la reacción.

La cuarta infusión pasó sin mayores complicaciones. He quedado en los cubículos que dan al callejón y hay unos hermosos árboles cerca a la ventana. Entre más temprano llegue, mas cerca a los árboles quedo.

En algún momento pensé que hacer con ese tiempo “muerto” en el que me encuentro en la clínica. Un día llevé la computadora pero llegué a la conclusión que no era la mejor opción. Termino llevando muchas cosas para hacer y no hago nada. Llevo libros, computador, carpeta de dibujo.... y nada.
Son casi de cuatro a seis horas en las que estoy allí y unicamente miro por la ventana y escucho música. Creo que es la mejor parte, en la que estoy solo allí conmigo misma y mis audífonos. Solo me concentro en mi, en mi cuerpo y en como me siento. Me escucho a mi. Y es extraño. Pero llegué a la conclusión de que es lo mejor.

Si fuera acompañada me volvería loca. A parte de que estaría cargando con los miedos de la persona que ocupa el lugar de cuidador. Tengo suficiente con los míos. No necesito más.
Así que me quedo con el Señor Árbol y charlamos mientras el viejo nido vacío se balancea en sus ramas por el viento que coge el callejón de autopista. Y escucho mi corazón... lo siento en mi pecho, siento la sangre que sale de el. Que sensación más extraña.

La siguiente infusión, la primera del segundo ciclo, me revisaron de nuevo y la doctora determinó que la masa había disminuido. Era evidente a primera vista y ella estaba contenta. Esa semana subí casi 2 kilos. Esa transcurrió normalmente y la reacción no se presento ni durante la sesión, ni después. Me administraron droga para evitar la reacción y afortunadamente la Doctora que esta a cargo de mi tratamiento, supo bien que hacer. A veces se tiene suerte y uno se encuentra con las personas indicadas. Y la química que me da los medicamentos, me cambió una pastilla por 8 que debo tomar por 5 días seguidos. Afortunadamente son en una sola toma. No se que habría hecho de haber tenido horario... Hubiera sido una locura. Jamás he servido para tomar medicamentos a ciertas horas. Y bueno... el sueño que nunca falta el día de la infusión y el siguiente.

No siempre duermo bien, me despierto en las noches y el día miércoles siento que se me bajó el ánimo de manera significativa. Entonces cerré todo y me fui para la habitación de mi hijo y me quede con el un rato. Solo esperé que me pasara. Sentía que de alguna manera no era mía esa tristeza, entonces la deje pasar, y me imagino que se aburrió conmigo, así que terminó por irse. Y por lo que quedó de la semana, ella no volvió.

Lo único extraordinario es que abandoné mi celular en el taxi. La primera vez en todos estos años que pierdo un celular y quedé felizmente incomunicada por 8 días. Y volví a esos días en los que uno solo tenía numero fijo lo cual es una maravilla. Tuve tiempo de terminar algunas cosas de Fabian y me da alivio. Ya necesito cerrar eso y comenzar tras cosas diferentes.
Por ahora concluyo esta semana esperando que todo salga bien en la próxima. Cada sesión es toda una novedad. No existe la certeza de como va a salir. Por eso hay que vivir unicamente el día. Un día a la vez. Y aunque muchos me han dicho que mis planes los TENGO que tener y que piense en mi futuro... no lo veo. Solo tengo en frente las siguientes 24 horas y es justo lo que necesito.